A TRAVÉS DEL SUEÑO SE DECIDE QUE Y COMO SE GUARDAN LOS RECUERDOS

http://www.nature.com/neuro/journal/v16/n2/full/nn.3303.html

Las capacidades de la memoria declinan con la edad, por lo que es más difícil aprender nuevas tareas o recordar dónde dejó uno las llaves. Un estudio, publicado en Nature Neuroscience, sugiere que la causa reside en el sueño más ligero que acompaña al envejecimiento. Las personas mayores tienen una capacidad de recordar cosas nuevas tras dormir más de un 50% inferior en comparación con las personas jóvenes.

El cerebro no retiene toda la información que codifica en un día. Muchas de las cosas se olvidan y de los recuerdos acumulados, muchos de ellos pueden seguir diferentes vías de evolución

Cada vez son mas los datos que dejan claro que el sueño es un candidato importante para realizar muchas de estas operaciones.dormir6

Pero, ¿cómo hace el cerebro mientras duerme para saber que información debe guardar y cual olvidar? ¿Qué debería hacer con esa información que desee mantener?

Para saber la información que se debe guardar, el sueño puede integrarse en las redes de memoria existentes, buscar patrones comunes y extraer reglas generales, o simplemente estabilizar y fortalecer la memoria exactamente tal y como se fue anteriormente aprendido.

El estudio sugiere que est decisión se encuentra en el corazón de un sistema de memoria dependiente del sueño.

En el estudio, los investigadores administraron pruebas de memoria a 18 personas jóvenes (edad media: 20 años) y a 15 personas mayores (edad media: 72 años). Se monitorizó a los participantes mientras dormían y posteriormente realizaron la prueba de memoria otra vez. Tras hacer ajustes estadísticos, se halló que aunque las personas más jóvenes y las mayores eran más o menos iguales en cuanto a recordar cosas antes de dormir, la capacidad de recordar divergía tras despertar. Los adultos mayores puntuaron un 55% más bajo en la prueba de memoria.El problema parece residir en que los adultos mayores duermen menos: no sólo es importante dormir antes de aprender, sino que hay que dormir después de aprender para consolidar esas nuevas memorias y crear memorias a largo plazo.

El estudio concluye que hay motivos para apoyar un enfoque en el sueño profundo en particular: a medida que envejecemos, experimentamos más interrupciones del sueño y esto afecta la función diaria de memoria.

 

 

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El envejecimiento afecta a la memoria involuntaria

Una investigación dirigida por la UNED y el Beckman Institute (Estados Unidos) revela que los mecanismos cerebrales activados con la memoria involuntaria o implícita se ven afectados por el paso de los años. Hasta ahora, numerosos estudios habían demostrado que este tipo de memoria no se veía influida por la edad, como sí ocurre con la voluntaria o explícita, que se deteriora en las personas mayores.

El cerebro en la vejez se adapta para rendir igual que cuando era joven pero con un mayor esfuerzo

El cerebro en la vejez se adapta para rendir igual que cuando era joven pero con un mayor esfuerzo

Diferentes investigaciones habían llegado a la conclusión de que la memoria involuntaria o implícita –aquella de la que no tenemos un conocimiento consciente y que se activa ante estímulos repetidos– permanecía invariable con el paso del tiempo. Sin embargo, un estudio codirigido por científicos de la UNED revela diferencias en la actividad cerebral que genera ese tipo de memoria en jóvenes y en personas de edad avanzada.

“Nuestros resultados cuestionan la noción mantenida hasta ahora de que la memoria inconsciente no se encuentra afectada por la edad”, explica Soledad Ballesteros, investigadora del departamento de Psicología Básica II de la UNED y primera autora del trabajo, publicado en la revista Neurobiology of Aging.

En colaboración con el Beckman Institute de la Universidad de Illinois (Estados Unidos), los científicos han demostrado que la relación entre función cerebral y memoria involuntaria que hay en las personas jóvenes se encuentra alterada en los mayores.

No obstante, estos cambios en la actividad cerebral no afectan a la conducta, puesto que mayores y jóvenes responden con mayor rapidez a estímulos repetidos frente a los mostrados una única vez, reflejando la misma facilidad con la repetición. “El cerebro en la vejez se adapta para rendir igual que cuando era joven pero con un mayor esfuerzo”, puntualiza la investigadora.

“El cerebro en la vejez se adapta para rendir igual que cuando era joven pero con un mayor esfuerzo”

Un mayor esfuerzo cerebral

Para llevar a cabo el estudio, los expertos contaron con la participación de 19 jóvenes de entre 20 y 32 años y de 18 adultos, de entre 61 y 72. Todos ellos realizaron la tarea dentro de  un escáner, mientras se registraba su actividad cerebral. Los científicos les mostraron imágenes de seres vivos familiares (como un oso o un árbol) y de objetos inanimados (como un silbato o un frigorífico) presentados una o tres veces.

La tarea consistió en pulsar un botón lo más rápidamente posible si se trababa de un ser vivo, y otro, si era un objeto inanimado. Ambos grupos respondían de forma más rápida ante objetos repetidos comparados con los no repetidos, mostrando una memoria involuntaria similar.

Sin embargo, los investigadores apreciaron diferencias importantes en la actividad cerebral. Aunque ambos grupos manifestaron reducciones de la actividad cerebral con la repetición de estímulos en una amplia red de regiones cerebrales anteriores y posteriores sensibles a esta repetición, las personas de edad avanzada mostraron una menor reducción de la actividad y en un menor número de zonas que los adultos jóvenes.

Los datos revelan que las personas de edad avanzada consiguen actuar como los jóvenes a costa de presentar una mayor activación cerebral y de mantenerla con la repetición de estímulos. “El cerebro de las personas mayores pone más esfuerzo ante los estímulos visuales, lo que se interpreta como una forma de actividad neural compensatoria”, concluye  Ballesteros.

Referencia bibliográfica:

Ballesteros S, Bischof GN, Goh JO, Park DC. (3013). Neural correlates of conceptual object priming in young and older adults: an event-related functional magnetic resonance imaging study”. Neurobiology of Aging, 34, 1254-1264. 2012. DOI: 1016/j.neurobiolaging.2012.09.019.