ALGO PASA CON LA ASISTENCIA SANITARIA (III)

En medio de la vorágine de políticas sanitarias basadas en los recortes de prestaciones y copagos quizás hayamos olvidado que al margen de esas medidas discutibles existen otras menos llamativas pero más importantes y sencillas. Quizás simplemente poniéndonos de acuerdo y explicando que un colesterol de 230 mg/dl puede no ser una enfermedad, que un PSA normal no es necesario repetirlo en cada análisis, que la periodicidad anual de algunos análisis, pruebas o revisiones no tiene sentido, que el ácido úrico por encima del límite establecido por el laboratorio no siempre tiene que tratarse con fármacos, que no siempre “el disconfort” se soluciona con pastillas, que la artrosis asintomática puede no precisar tratamiento, que la menopausia y el embarazo no son enfermedades, que los tapones de cera en los oídos no precisan ser derivadas al especialista siempre, que la mayor parte de los catarros no necesitan la toma de antibióticos “por si acaso para que no se baje al pecho”, que no todo lo que se vende en las farmacias tiene utilidad reconocida, que los límites mínimo y máximo de los intervalos de los parámetros clínicos en ocasiones son sencillamente una cuestión estadística… en fin multitud de cosas sobre las que los usuarios reciben informaciones contradictorias y que deben ser tenidas en cuenta en el trato diario con el paciente en nuestras consultas basado en la confianza cada vez mas deteriorada por una multitud de presiones e intereses ajenos a la salud.cocheescoba

La atención primaria es el “coche escoba” que recoge todo aquello que no puede extirparse, coserse, escayolarse o incluso medicarse y aunque todos coinciden en la teoría de que una atención primaria bien estructurada y dotada puede resolver el 80% de los procesos patológicos comunes, pocos son los que se lo creen y además son esos mismos que utilizan estos argumentos en las grandes convenciones los que adolecen habitualmente de la actitud y aptitud necesarias e indispensables para que sea una realidad terminando casi siempre por adoptar conclusiones como responsabilizar a la primaria del gasto farmacéutico sin tener en cuenta los condicionantes que todos conocemos y que no repetiré, como considerarnos incompetentes para determinar la duración de una incapacidad transitoria, como indicar al paciente que consulte con su farmacéutico sabiendo que el usuario no tiene recursos para distinguir entre titular y mancebo, como no habilitarnos para prescribir determinados tratamientos que por unas u otras circunstancias nos están vedados. Poco importa que ni especialistas ni inspectores incluyan entre sus tareas la visita domiciliaria y sea un familiar quien vaya a explicar la situación ante las instancias oportunas para fiscalizar dichos tratamientos.

Tenemos una buena sanidad a pesar de todo, a pesar de los políticos, de las políticas sanitarias, de los recortes, de las listas de espera, del déficit de financiación y de la desigual distribución de recursos entre niveles asistenciales.

Algo pasa con la atención sanitaria y parece que no importa.

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ALGO PASA CON LA ASISTENCIA SANITARIA (II)

Las listas de espera para derivaciones a otros especialistas ante las dudas diagnósticas que se nos planteanen atención primaria, cuando están entre 3 y 12 o más meses sin información alguna sobre su situación, condicionan que el paciente, optando por su desconfianza ante explicaciones que contradicen las campañas publicitarias, oriente su atención hacia servicios de urgencia o consultas privadas. En los primeros, la capacidad resolutiva, aun siendo mayor que en atención primaria, no permite grandes alharacas y en las segundas la profusión de pruebas, dicho con todo respeto, únicamente queda limitada por la capacidad económica del paciente, pero ambas pueden cuando menos calmar la lógica ansiedad que produce el malestar no siempre bien resuelto.explicaciones

Cuando por fin se produce la deseada consulta con la especialidad correspondiente no acaban las peripecias porque el paciente de nuevo acude a nuestra consulta tanto para solicitar una segunda opinión como para, lo que es mas sangrante, pedir una serie de explicaciones que sea por lo que sea el especialista no ha sabido o no ha querido exponer. Y ahí estamos nosotros haciendo dibujos y esquemas a partir de las apañadas explicaciones del paciente y utilizando ese tiempo del que no disponemos sin haber podido leer el preceptivo informe de vuelta de la colaboración solicitada.

Puede que sea un iluso pero si de cada derivación que realizo a otro nivel pudiera recibir el informe correspondiente quizás la próxima ocasión pudiera evitar dicha derivación y si así no fuera, por lo menos parecería que la asistencia sanitaria es una atención coordinada.

ALGO PASA CON LA ASISTENCIA SANITARIA (I)

Desde hace semanas me llama la atención que está aumentando el número de pacientes que acude a mi consulta de medicina de familia para informarse sobre cuestiones sanitarias, asistenciales, sobre prevención, sobre hábitos saludables y en general sobre problemas o cuestiones que poco tienen que ver con la encorsetada patología aguda, frecuentemente banal, a la que estamos acostumbrados.confidencias

Cierto es que ocupo gran parte del tiempo en explicaciones, consejos y educación sanitaria en general sobre como actuar ante los catarros, los dolores, las recetas …etc., garantizando la accesibilidad tanto mediante la atención telefónica como la presencial en consulta de mañana y tarde todos los dias. confidencias

Este cambio de hábito y actitud hacia la consulta posiblemente sea un logro de las campañas publicitarias que a través de los medios intentan informar, aunque en ocasiones intoxican mas que informan, trasladando al usuario una sensación desconocida hace décadas y que hace referencia a la importancia de tener en cuenta parámetros clínicos y analíticos que logran asustar mas que tranquilizar a la población en general.

En una sociedad avanzada como la nuestra, la facilidad del acceso a la información hace que el tiempo dedicado en la consulta de primaria (6 minutos y sin lista de espera) se oriente en no pocas ocasiones a explicar al paciente por que no es necesario realizar tal o cual análisis o tal o cual prueba diagnóstica, si tenemos en cuenta la probabilidad de padecer ciertas patologías o la precisión diagnóstica de la prueba que nos solicita en relación con sus molestias. Porque ahora es el paciente es que nos solicita las pruebas.

En un entorno donde los avances tecnológicos están a la orden del día, los pacientes no entienden por qué no realizamos resonancias magnéticas o tomografías o estudios costosos y complejos que el consultante valora como necesariamente indispensables para la patología que padece.

Y no son cuestiones fáciles de tramitar…