‘Su mujer tiene alzheimer’

Juan Gérvas (jgervasc@meditex.es) es médico general y promotor del Equipo CESCA (www.equipocesca.org) mpf1945@gmail.com @JuanGrvas

Alzheimer

Las enfermedades mentales tienen causas varias, en general mal conocidas. En el caso de las demencias seniles se tiende a identificar como causas las orgánicas, de deterioro, destrucción y muerte de las neuronas. Así, a finales del siglo XIX y comienzos del XX se establecieron las principales hipótesis del enfermar mental, psicológica (por Sigmund Freud) y orgánica (por Emil Kraepelin).

Para la demencia senil quedó lo orgánico, para la juvenil lo psíquico.     image__IMGP2692_29933

 Desde luego, no hay ser humano como tal cuando el encéfalo muere. Un encéfalo muerto no “contiene” ningún tipo de demencia (ni conciencia), ni nada más que materia, como bien se estudia en la sala de disección. Pero de ahí no se deduce que el ser humano y su encéfalo sea sólo materia orgánica (carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno y otros elementos químicos), y que todo proceso mental sea pura física y química, sobre una base genética. Sin entrar en religión ni en magia, desconocemos el funcionamiento del complejo encéfalo, que sólo en parte somos capaces siquiera de describir. Y como en el resto de la materia viva “el todo es más que la suma de las partes”. El problema es que ni entendemos el todo, ni comprendemos las partes. No es raro que caminemos con hipótesis como bastones de ciegos inexpertos en una ciudad inmensa y desconocida.

Emil Kraepelin estableció el nexo entre clínica y anatomía patológica y definió la demencia a la que daría el nombre de su colega, Alois Alzheimer. Alois Alzheimer (también médico germano) describió en una mujer relativamente joven (51 años), en 1901, los síntomas de la demencia que lleva su nombre y posteriormente analizó los cambios en su cerebro, tras morir, en 1906. Alois Alzheimer murió joven, a los 51 años.

En el alzheimer lo característico es el deterioro cognitivo en un proceso de trastornos conductuales. La memoria reciente se pierde poco a poco, y al avanzar la enfermedad el paciente se aísla del mundo de forma que no conecta con una realidad que le es (aparentemente) indiferente. Antes suele haber confusión mental, irritabilidad, pérdida de memoria a largo plazo y de habilidades mecánicas, labilidad emocional y cambios del lenguaje. El paciente vive fases de miedo a todo y de agresividad a los cuidadores y/o familiares. Acaba sin capacidad para moverse, con incontinencia y deterioro general que lleva a la muerte por complicaciones varias, especialmente infecciosas (neumonía).

Se identifica el depósito de sustancias amiloides como marcador del proceso, pero ni se conoce el mecanismo de tal depósito patológico, ni se entiende cómo afecta a la función de la neurona y a la función congnitiva y conductual. Hay una hipótesis colinérgica, en la que se basa el tratamiento actual (sin mayor eficacia, una medicación innecesaria pues se trata de una enfermedad incurable que acaba en muerte a los diez años de empezar, como media) y otra hipótesis genética (cierta en algunos casos, como bien se demuestra con la presencia hereditaria en algunas alteraciones del cromosoma 21).

Lo fácil es asociar los depósitos de proteínas beta-amiloide (y otras) con el cuadro clínico y emplear tales depósitos como marcadores, en un proceso de “biometría”. Es decir, por ejemplo, se emplea la presencia de los depósitos para el diagnóstico precoz, ignorando el progresivo depósito de ovillos de proteínas con el paso de los años (asociado al envejecimiento pero sin acompañarse de deterioro mental).

“Su mujer tiene alzheimer”

Decir al marido de la paciente que su esposa tiene alzheimer es, probablemente, confirmar los temores que le traían a la consulta. El diagnóstico es básicamente clínico. Por su dureza, conviene no ser taxativos.

Hay otras demencias y un diagnóstico diferencial que hacer. Pero al cabo del tiempo el diagnóstico se impone, y la enfermedad también.

¿Qué significa el diagnóstico y la enfermedad para la pareja, para el compañero, para el marido? En el primer momento un infierno, un futuro sin final cierto, todo turbio y tremendo. Después, la “lucha” contra el deterioro, el ánimo de mantener “viva” a la amada, con ejercicios mentales y convivencia activa. El cónyuge nunca pudo suponer que su matrimonio acabaría así, antes de la muerte, conviviendo con una especie de zombi a quien seguirá amando por más que ya no sea ella misma (tiene experiencia, lo ha visto en otras parejas de su edad). Se suele pensar e incluso debatir en la pareja acerca de qué hacer si uno muere antes, pues la muerte simultánea involuntaria es infrecuente. No se suele pensar en que uno termine con alzeimer (o con otro tipo de demencia senil). Por supuesto, para la propia paciente también se abre un futuro que acabará en la inconsciencia.

El marido se enfrenta al tiempo a un doble proceso, de transición (y empeoramiento progresivo) y de pérdida (antes de la muerte)

http://dem.sagepub.com/content/early/2013/01/24/1471301212473882

Hay un camino por recorrer, un largo y duro camino en el que cabe de todo, desde la ira a la ternura, desde el agotamiento y la desesperación a la alegría y la risa. Es un túnel de progresiva oscuridad, y de un largo final. Son las pérdidas y olvidos sin importancia, es la discusión estéril, es la irritabilidad sin sentido e inesperada, es el abandono de las tareas y del hogar, es cambiar en las relaciones sexuales antes tan seguras y satisfactorias, es la sobrecarga física y psíquica, y es la modificación de los papeles de forma que uno tiene que ir “ocupando” cada vez más campos en soledad. Se pierden las rutinas más elementales, los gustos compartidos, los comentarios sabidos, la historia que se ha construido. Todo va difuminándose en la bruma de la demencia, y al esposo le costará no perderse él mismo y conservar un ánimo dispuesto y cariñoso que obtiene por mejor respuesta la nada, y a veces patadas.

Hay una pérdida acompañada, más horrible que la muerte. Se pierde a un compañero, a una ayuda constante, a un humano muy amado. Se intenta retrasar la pérdida con medicamentos inútiles y con vida activa que despierta algún destello de esperanza. Se pierde a quien estuvo siempre codo con codo, y ahora sigue al lado pero ajeno, ausente e indiferente (o agresivo). Se pierde la oportunidad de compartir lo que queda de vida, que se va reduciendo al mínimo en sus límites, hasta lo más estrecho de comer (a regañadientes) y orinar-defecar (con pañales por la incontinencia). No hay cine, no hay teatro, no hay paseos, no hay fiestas, no hay radio, no hay televisión, no hay periódicos, no hay compras, no hay jugar a las cartas, no hay charla con los amigos ni con los hijos-nietos. Cesa la presencia del otro ser humano que le acompaña y que servía siquiera de eco que demostraba su propia existencia. Todo gira en torno al deterioro progresivo e imparable, hasta que lentamente llega la piadosa muerte.

Un buen médico de cabecera puede acompañar en ese deterioro, y puede ayudar a lograr un final más humano del que reflejó bien Michael Haneke en “Amor”. Ser un buen médico de cabecera exige entender lo que significa la enfermedad para el paciente y para sus familiares, y no dejar que el destino aplaste hasta llegar a hacer locuras. Los pacientes requieren ciencia, conciencia y humanidad en un contexto de cortesía, empatía, piedad y ternura

http://equipocesca.org/new/wp-content/uploads/2011/12/Medicina-Arm%C3%B3nica-UNED-2012.pdf

en especial cuando se enfrentan como enfermos y como familiares a diagnósticos tipo “alzheimer”. El dolor, el sufrimiento y el desamparo puede sobrepasar los límites humanos. Que no falta un buen médico de cabecera.

A TRAVÉS DEL SUEÑO SE DECIDE QUE Y COMO SE GUARDAN LOS RECUERDOS

http://www.nature.com/neuro/journal/v16/n2/full/nn.3303.html

Las capacidades de la memoria declinan con la edad, por lo que es más difícil aprender nuevas tareas o recordar dónde dejó uno las llaves. Un estudio, publicado en Nature Neuroscience, sugiere que la causa reside en el sueño más ligero que acompaña al envejecimiento. Las personas mayores tienen una capacidad de recordar cosas nuevas tras dormir más de un 50% inferior en comparación con las personas jóvenes.

El cerebro no retiene toda la información que codifica en un día. Muchas de las cosas se olvidan y de los recuerdos acumulados, muchos de ellos pueden seguir diferentes vías de evolución

Cada vez son mas los datos que dejan claro que el sueño es un candidato importante para realizar muchas de estas operaciones.dormir6

Pero, ¿cómo hace el cerebro mientras duerme para saber que información debe guardar y cual olvidar? ¿Qué debería hacer con esa información que desee mantener?

Para saber la información que se debe guardar, el sueño puede integrarse en las redes de memoria existentes, buscar patrones comunes y extraer reglas generales, o simplemente estabilizar y fortalecer la memoria exactamente tal y como se fue anteriormente aprendido.

El estudio sugiere que est decisión se encuentra en el corazón de un sistema de memoria dependiente del sueño.

En el estudio, los investigadores administraron pruebas de memoria a 18 personas jóvenes (edad media: 20 años) y a 15 personas mayores (edad media: 72 años). Se monitorizó a los participantes mientras dormían y posteriormente realizaron la prueba de memoria otra vez. Tras hacer ajustes estadísticos, se halló que aunque las personas más jóvenes y las mayores eran más o menos iguales en cuanto a recordar cosas antes de dormir, la capacidad de recordar divergía tras despertar. Los adultos mayores puntuaron un 55% más bajo en la prueba de memoria.El problema parece residir en que los adultos mayores duermen menos: no sólo es importante dormir antes de aprender, sino que hay que dormir después de aprender para consolidar esas nuevas memorias y crear memorias a largo plazo.

El estudio concluye que hay motivos para apoyar un enfoque en el sueño profundo en particular: a medida que envejecemos, experimentamos más interrupciones del sueño y esto afecta la función diaria de memoria.

 

 

FORO DE ACCIÓN SOCIAL PROPICIADO POR UN PARTIDO POLÍTICO

El pasado 26 de febrero, en un céntrico hotel de la capital aragonesa, nos reunimos diversos representantes de entidades sociales por invitación de un partido político para pulsar la opinión de la calle.

Poco importan los nombres pero nos parece importante la inicativa y agradecemos que se contara con nosotros para formar parte del grupo.

De forma sucesiva, las asociaciones expresamos nuestras opiniones con libertad, se habló de recortes, de la situación económica, de la pérdida de confianza de la sociedad en los políticos, de la escasa información que existe sobre diversos temas y de las dificultades de comunicación con los responsables autonómicos.

Entre las numerosas peticiones que se formularon, se habló de la necesidad de que existan proyectos a medio y largo plazo tanto para dar continuidad a las iniciativas como por la necesidad de contar con cierta seguridad a la hora de implementar los proyectos.

Se denuncio la precaria situación del sector, se solicitaron mas geriatras, se planteó la necesidad de fomentar la autonomía personal, la integración laboral, la atención postemprana, se habló de la falta de estrategias sociosanitarias y todo ello en relación con determinadas patologías como enfermedades mentales, Down, daño cerebral, Alzheimer, deficiencias psiquicas…etc.

También se planteó la necesidad de jerarquizar los problemas abundando en prioridades como la modificación de la cultura del bienestar y de lo básico que resultan los aspectos sociales, de la necesidad de reflexionar sobre la función de las distintas entidades y asociaciones…mesa-de-reuniones

La duración del encuentro no permitió grandes alegrías, ni de expresión de la problemática ni de debate sobre los aspectos planteados, pero se llegó a algunas conclusiones determinadas por el anfitrión de la jornada:

a) Necesidad de estabilización de las subvenciones

b) Necesidad de mejorar la comunicación

c) Necesidad de desarrollo de un plan estratégico a futuro

d) Necesidad de un cambio en la mentalidad sobre el estado social.

Por último y en lo que a nuestra asociación se refiere, planteamos nuestras inquietudes sobre la propia vivencia de las asociaciones de usuarios, sobre su función real y sobre la necesidad, especialmente en tiempos de crisis, de desarrollar fórmulas imaginativas a la hora de fomentar el asociacionismo y por supuesto las subvenciones. El 30% del total de las subvenciones acaba en las plataformas de representación de los colectivos por lo que a nuestro entender las labores burocráticas y representativas suponen una disminución importante de los recursos que deberían destinarse a la atención de los usuarios.

No todos los presentes estuvieron de acuerdo en nuestro planteamiento de las subvenciones pero nuestra reflexión intentaba hacer hincapie en lo difícil que resulta entender que las asociaciones con atención directa a pacientes, mediante tratamientos que deberían ser proporcionados por el sistema sanitario, se vean obligadas a competir en el mismo nicho de subvenciones con otras asociaciones exclusivamente de apoyo o asesoramiento y menos aún con los propios entes coordinadores incluidas las plataformas.

Creemos que sería necesario aumentar la transparencia del sistema en cuanto a la posibilidad de obtener información sobre el total de subvenciones que recibimos cada una de las asociaciones provengan de donde provengan los recursos.

El buen humor puede aumentar la capacidad del cerebro de los mayores

http://www.europapress.es/salud/noticia-buen-humor-puede-aumentar-capacidad-cerebro-mayores-20130130171949.html

MADRID, 30 Ene. (EUROPA PRESS) –

   El buen humor puede aumentar la capacidad del cerebro de las personas mayores para tomar decisiones y memorizar, tal y como ha evidenciado una investigación realizada por la Universidad Estatal de Ohio (Estados Unidos).

   Este trabajo pionero, que ha sido publicado por la revista ‘Cognition and Emotion’, señala que el estado de ánimo puede mejorar las funciones cerebrales de estas personas. Por ello, actos tan simples como ofrecerles una bolsa de caramelos pueden ser “significativamente” positivos, indican los expertos.

La coautora de esta investigación y profesora de Psicología en este centro universitario norteamericano, la doctora Ellen Peters, asegura que, a pesar de que muchas investigaciones han demostrado que los adultos más jóvenes son más creativos y flexibles cognitivamente cuando se encuentran en un buen estado de ánimo, no estaba segura de que esto fuera así en los más mayores debido “a las disminuciones cognitivas que conlleva el envejecimiento”.buen humor

Sin embargo, la evidencia ha demostrado que esto si es así, algo en lo que han colaborado la miembro de la Universidad de Michigan (Estados Unidos), la doctora Stephanie Carpenter; el experto de la Universidad de Linköping (Suecia), el doctor David Västfjäll; y el recientemente fallecido miembro de la Universidad de Cornell (Estados Unidos), el doctor Isen Alice.

AMBOS ASPECTOS ESTÁN RELACIONADOS

Todos ellos analizaron la respuesta a los estímulos de 46 adultos mayores de entre 63 y 85 años. A la mitad de ellos se les indujo un buen estado de ánimo al otorgarles una carta de agradecimiento y dos pequeñas bolsas de dulces cuando llegaron al laboratorio para el experimento, mientras que al resto no se les ofreció obsequio alguno.

Además, a los primeros se les sentó delante de un ordenador con un fondo de pantalla diseñado para ayudar a mantener los sentimientos positivos. Tras ello, se observó mediante un juego de toma de decisiones que los adultos mayores con un buen estado de ánimo “eligieron significativamente mejor que los que estaban en un estado de ánimo neutral”, manifiestan los especialistas.

En cuanto al análisis memorístico, éste ofreció el mismo signo al presentar mejores resultados los adultos mayores inducidos a un buen estado de ánimo. Esto es así porque ambos aspectos están relacionados, ya que la memoria de trabajo “es importante en la toma de decisiones”, sostiene Peters.

Sin embargo, los investigadores reconocen que mantener un carácter positivo “no ayuda a estos adultos mayores en algunas medidas cognitivas, tales como la velocidad de procesamiento o de vocabulario”.

 

El envejecimiento afecta a la memoria involuntaria

Una investigación dirigida por la UNED y el Beckman Institute (Estados Unidos) revela que los mecanismos cerebrales activados con la memoria involuntaria o implícita se ven afectados por el paso de los años. Hasta ahora, numerosos estudios habían demostrado que este tipo de memoria no se veía influida por la edad, como sí ocurre con la voluntaria o explícita, que se deteriora en las personas mayores.

El cerebro en la vejez se adapta para rendir igual que cuando era joven pero con un mayor esfuerzo

El cerebro en la vejez se adapta para rendir igual que cuando era joven pero con un mayor esfuerzo

Diferentes investigaciones habían llegado a la conclusión de que la memoria involuntaria o implícita –aquella de la que no tenemos un conocimiento consciente y que se activa ante estímulos repetidos– permanecía invariable con el paso del tiempo. Sin embargo, un estudio codirigido por científicos de la UNED revela diferencias en la actividad cerebral que genera ese tipo de memoria en jóvenes y en personas de edad avanzada.

“Nuestros resultados cuestionan la noción mantenida hasta ahora de que la memoria inconsciente no se encuentra afectada por la edad”, explica Soledad Ballesteros, investigadora del departamento de Psicología Básica II de la UNED y primera autora del trabajo, publicado en la revista Neurobiology of Aging.

En colaboración con el Beckman Institute de la Universidad de Illinois (Estados Unidos), los científicos han demostrado que la relación entre función cerebral y memoria involuntaria que hay en las personas jóvenes se encuentra alterada en los mayores.

No obstante, estos cambios en la actividad cerebral no afectan a la conducta, puesto que mayores y jóvenes responden con mayor rapidez a estímulos repetidos frente a los mostrados una única vez, reflejando la misma facilidad con la repetición. “El cerebro en la vejez se adapta para rendir igual que cuando era joven pero con un mayor esfuerzo”, puntualiza la investigadora.

“El cerebro en la vejez se adapta para rendir igual que cuando era joven pero con un mayor esfuerzo”

Un mayor esfuerzo cerebral

Para llevar a cabo el estudio, los expertos contaron con la participación de 19 jóvenes de entre 20 y 32 años y de 18 adultos, de entre 61 y 72. Todos ellos realizaron la tarea dentro de  un escáner, mientras se registraba su actividad cerebral. Los científicos les mostraron imágenes de seres vivos familiares (como un oso o un árbol) y de objetos inanimados (como un silbato o un frigorífico) presentados una o tres veces.

La tarea consistió en pulsar un botón lo más rápidamente posible si se trababa de un ser vivo, y otro, si era un objeto inanimado. Ambos grupos respondían de forma más rápida ante objetos repetidos comparados con los no repetidos, mostrando una memoria involuntaria similar.

Sin embargo, los investigadores apreciaron diferencias importantes en la actividad cerebral. Aunque ambos grupos manifestaron reducciones de la actividad cerebral con la repetición de estímulos en una amplia red de regiones cerebrales anteriores y posteriores sensibles a esta repetición, las personas de edad avanzada mostraron una menor reducción de la actividad y en un menor número de zonas que los adultos jóvenes.

Los datos revelan que las personas de edad avanzada consiguen actuar como los jóvenes a costa de presentar una mayor activación cerebral y de mantenerla con la repetición de estímulos. “El cerebro de las personas mayores pone más esfuerzo ante los estímulos visuales, lo que se interpreta como una forma de actividad neural compensatoria”, concluye  Ballesteros.

Referencia bibliográfica:

Ballesteros S, Bischof GN, Goh JO, Park DC. (3013). Neural correlates of conceptual object priming in young and older adults: an event-related functional magnetic resonance imaging study”. Neurobiology of Aging, 34, 1254-1264. 2012. DOI: 1016/j.neurobiolaging.2012.09.019.

Las personas con soportes sociales fuertes optan a un 50% más de supervivencia

http://www.elcomercio.es

Tener amigos, disponer de quien te ayude, tanto de manera formal como informal, o contar con un entorno familiar cercano, tiene un efecto positivo sobre la salud y, por tanto, sobre la supervivencia. Las llamadas redes sociales fuertes (no se trata en este caso de entornos virtuales) contribuyen a mejorar el tiempo y los años de vida. Así lo indicó ayer el jefe del servicio de Evaluación de la Salud y Programas de la Dirección General de Salud Pública, Rafael Cofiño. «Quienes cuentan con una red social protectora potente optan hasta a un 50% más de supervivencia con respecto a quienes tienen una red más débil», señaló. Cofiño fue el encargado de abrir ayer la jornada sobre ‘La observación para la decisión en salud. RAFA COFIÑO MR 02.jpgUna visión desde la diversidad’, en la que participaron profesionales de los nueve observatorios sociales que funcionan en Asturias, capitaneados por el de la Salud. Dicho responsable se refirió a los efectos que sobre la sanidad y sobre la salud de las personas tienen las condiciones socioeconómicas. «Dice más de una persona su código postal que su código genético», recordó.
La jornada celebrada en Oviedo, que contó con la asistencia de casi 200 personas, fue inaugurada por el consejero de Sanidad. Faustino Blanco hizo hincapié en la educación, la formación y la información como mejores mecanismos para promover una buena salud. «La mejor gestión sanitaria es educar a la población», señaló el consejero, quien considera que se viven días difíciles para los que defienden lo público. No obstante, Blanco se mostró convencido en seguir trabajando para lograr que este siglo sea el de las personas «libres y formadas», capaces de dirigir su propio destino y garantizar el Estado del bienestar.

Morir en casa asistido por profesionales de atención primaria, por el médico de cabecera

Jue, 14 Feb 2013, 10:58 de Equipo CESCA por admin

La muerte es un hecho trascendente (“el hecho” trascendente) y conviene conseguir morir dignamente. Es decir, siempre que se pueda en el propio hogar, rodeado de personas y cosas conocidas, “de la mano” del médico y la enfermera de cabecera, del farmacéutico de cabecera, del trabajador social conocido, en un entorno amable y agradable. Es decir, lejos del hospital y su agresividad y frialdad, lejos de un ambiente extraño y ajeno. De todo ello se habla en esta entrevista; también de eutanasia, obviamente.

  • Morir en casa asistido por profesionales de atención primaria, por el médico de cabecera. Gérvas J. Entrevista de Silvia Cruz Lapeña. Barcelona. Febrero 2013. Descargar texto completo aquí.